Diseño con alma mexicana: KUU en Topics That Transform
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KUU: el encuentro entre el diseño contemporáneo y la joyería mexicana
Es fácil enamorarse de una joya por cómo se ve. Pero, ¿cuántas veces nos preguntamos qué tuvo que ocurrir para que existiera? Detrás de cada pieza hay decisiones de diseño, tiempo y oficio que rara vez forman parte de la conversación. Sin embargo, son precisamente esos elementos los que terminan definiendo su valor mucho antes de que llegue a quien la usa. Es desde esa idea que KUU ha construido su propuesta.
En conversación conTopics That Transform, Arizbeth Fierro, directora general y cofundadora de KUU, conversa sobre la construcción de una marca que entiende la joyería como un punto de encuentro entre diseño contemporáneo, maestría artesanal y permanencia.
Author: ANDREA BAU
Arizbeth Fierro,directora general y cofundadora de KUU / Cortesía de KUU
Joyería que se construye desde la identidad
La joyería mexicana nunca ha estado realmente ausente. Basta pensar en nombres como TANE, Daniel Espinosa o Bernarda. Firmas que, desde hace años, han demostrado la riqueza del diseño nacional. Sin embargo, durante los últimos años ha comenzado a surgir una nueva generación de propuestas que entiende la joyería no solo desde la estética, sino también desde la identidad. KUU forma parte de esa conversación.
Fundada en 2014, en el corazón de Guadalajara, Jalisco, la marca ha desarrollado un lenguaje propio donde el diseño contemporáneo —diferente, disruptivo e incluso un tanto irreverente— dialoga con la maestría artesanal. Una visión que, más que reinterpretar el patrimonio cultural mexicano, parte de reconocer que el verdadero valor de una pieza también está en quienes la hacen posible. “En KUU partimos de una relación de trabajo real con quienes hacen posible cada pieza. Esa distinción es importante y es un principio que no se negocia”, comparte Arizbeth Fierro.
Esa forma de entender el diseño terminó por definir su identidad. Porque, más que construir alrededor de una tendencia, KUU desarrolla piezas donde el proceso creativo tiene el mismo peso que el resultado final.
Cuando KUU encontró su lugar
Aunque hoy resulta difícil imaginar a KUU sin esa identidad tan marcada, la marca no nació con un lenguaje completamente definido. Fue durante su evolución cuando el diseño comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del proceso creativo, hasta convertirse en uno de los pilares de la firma.
“Lo entendimos cuando el diseño empezó a exigir más espacio dentro del proceso. Al inicio, nuestra primera colección —Martha, nombrada en honor a nuestra fundadora— fue un ejercicio que mantenía una línea clásica. Con el tiempo, fuimos construyendo un lenguaje más propio, en el que el arte y el diseño se convirtieron en parte del ADN de la marca”, recuerda Fierro.
Hoy, ese lenguaje se refleja en un catálogo donde las siluetas escultóricas, las líneas orgánicas y la maestría artesanal conviven con una estética claramente contemporánea. Desde entonces, cada colección ha buscado responder a esa misma idea: desarrollar piezas capaces de permanecer más allá de una temporada, donde el diseño no funciona únicamente como un elemento estético, sino como una forma de expresar la identidad de la marca.
Diseñar para permanecer
En una industria donde las tendencias cambian constantemente, crear una joya atemporal puede convertirse en un reto. Para KUU, sin embargo, esa ha sido la intención desde el principio. Más que responder al ritmo de una temporada, la marca busca desarrollar joyería capaz de conservar su relevancia con el paso del tiempo.
“En KUU creemos que el verdadero lujo está en el tiempo. Nos lo tomamos muy en serio a la hora de construir cada colección o pieza; implica presencia, intención y precisión. Y eso, en un mercado acelerado, se vuelve el argumento más poderoso que tenemos”, explica Fierro.
Esa idea también define la manera en la que la marca entiende sus propias piezas. Más que accesorios, cada una responde a un proceso creativo que busca trascender el momento en el que fue creada. “Una pieza de KUU tiene una decisión de diseño detrás: una forma pensada, una tensión entre materiales, una intención que va más allá de acompañar una temporada. La moda responde al momento y nosotros creamos piezas que permanezcan, y que sigan siendo relevantes con el tiempo”, afirma.
Y quizá sea precisamente ahí donde reside su mayor fortaleza: no solo en la forma en que se ven, sino en la historia que siguen contando una vez que llegan a quien las usa. “Nos encanta cuando nuestras clientas nos comparten que usar una pieza de KUU genera conversación, no solo por cómo se ve, sino por lo que existe detrás: el tiempo invertido, el oficio de quien la hizo y las decisiones de diseño que la definen. Eso es lo que esperamos que lleven consigo: una historia que vale la pena contar”, comparte Fierro.
Más que una referencia internacional
Hablar del diseño mexicano suele implicar una comparación inevitable con otros mercados. Sin embargo, para KUU la conversación nunca ha girado alrededor de medirse frente a referentes internacionales, sino de construir una propuesta capaz de hablar desde su propio contexto.
“México alberga algunas de las técnicas ancestrales más sofisticadas del mundo, técnicas que en otros países son convertidas en referente. Italia, por ejemplo, lo hizo con sus oficios. En KUU construimos una narrativa con valor desde adentro, con ambición y con diseño. Ese es el trabajo que interpretamos como propio”, explica Fierro.
Más que responder a una conversación dominada por referentes externos, la marca apuesta por construir desde una narrativa propia. “América Latina tiene muchísimo que aportar: una forma de entender la belleza, los materiales y los procesos que es completamente propia. Tenemos camino por recorrer, pero la dirección es clara: construir desde lo nuestro, no como respuesta a lo europeo, sino como propuesta en sí misma”, concluye Fierro.
Epílogo
Después de hablar de diseño, oficio y permanencia, la pregunta inevitable es qué ocurre cuando una marca mira hacia el futuro. La respuesta de Arizbeth Fierro vuelve a la misma idea que atravesó toda la conversación: permanecer.
“Que KUU haya demostrado que el diseño mexicano puede dialogar al mismo nivel que cualquier propuesta internacional. Y que las piezas que estamos haciendo hoy, incluyendo lo que viene muy pronto, sigan siendo deseadas y relevantes en diez años. Esa permanencia es la prueba”, concluye.